Márgenes (parte 1):

Márgenes es una comisión de Teatros de la Memoria, un programa iniciado por la Red Interdisciplinar de Artes Vivas y el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, para estimular la apropiación del patrimonio material e inmaterial de la ciudad a través de acciones temporales y vivas. Márgenes es un tejido de imágenes, sonidos y acciones que permiten al espectador generar su propia experiencia y reflexiones al entrar en contacto con elementos particulares de materiales poéticos provenientes del patrimonio inmaterial de la zona de alto impacto.

Elaborado por Vividero, un colectivo abierto, integrado por artistas provenientes de diferentes campos como la arquitectura, la danza, la literatura y el teatro. Sus miembros son en su mayoría graduados de la Maestría Interdisciplinar de Teatro y Artes Vivas de la Universidad Nacional. Márgenes fue concebido por Óscar Cortés, Charles González, Sofía Arrieta y Carlos Maria Romero, en colaboración con Julián Alvarado, Johanna Marín y Carlos Guerra.

Acción de gracia

La primera parte del proyecto, llamada Acción de gracia, tiene como referente espacial el Cementerio Central y las dinámicas que se generan en su contexto inmediato. En el anillo principal se encuentra sepultada la élite histórica de la nación, que lo convierte en un innegable bien de interés cultural y epicentro de los proyectos de “recuperación” del centro. Su vecino inmediato, el Barrio Santa Fe ha hecho del Cementerio un lugar de invocación de protección dada la peligrosidad de las actividades que allí suceden.

En primer lugar, ahondamos en la figura de María Salomé, quien más allá de la imagen del personaje vinculado con la tradición cristiana que posteriormente fue reelaborado y exaltado por las diversas expresiones artísticas del Siglo XIX, particularmente por la obra Salomé de Oscar Wilde, se desprende para transformarse en la Salomé local cubierta de muchas capas de leyenda. De ésta se dice que fue una prostituta que murió apedreada en el Bogotazo, razón por la que muchas mujeres (biológicas o trans) que se dedican a la prostitución, la consideran su Patrona. Otras voces afirman que fue una campesina que comenzó a hacer milagros muchos años después de muerta y a conceder las peticiones de aquellos que la buscan con fervor. Su imagen está construida a partir de retazos de historias y su número de fieles ha ido en aumento gracias a la leyenda que se ha ido armando en torno a ella.

Su cuerpo originalmente estaba enterrado en el Cementerio Central y dada la cantidad de creyentes que la visitaban y las grandes romerías que se formaban en su honor, la administración del cementerio dispuso la exhumación del cadáver y su traslado al Cementerio del Sur. Hay quienes afirman que dicha decisión respondía más al deseo de disminuir la presencia de cierto tipo de personas —como las prostitutas—, que a la intención de proteger otras tumbas y mausoleos vecinos del deterioro que sufrían por el humo de las muchas velas que se encendían en nombre de María Salomé. No obstante el desplazamiento, hasta nuestros días, las personas siguen visitando la tumba que solía ser suya —a pesar de que ahí reposa otro cuerpo— y se siguen llevando a cabo los rituales en su honor.

Esa dislocación de la tumba es profundamente interesante y obliga a pensar en los muchos pliegues que constituyen los actos de fe y las prácticas funerarias. María Salomé es una de las figuras locales más importantes dentro de las tradiciones en las que los muertos interceden por los vivos. La permanencia silenciosa de dichos actos rituales a lo largo de los años —ocurren cada lunes en el Cementerio Central—, sin que haya mayor noticia en el resto de la ciudad, es prueba del carácter vivo y aislado, pero no por ello menos poderoso, del tejido activo y del patrimonio inmaterial del Barrio Santa Fe.

La comunidad trans ha elaborado unas prácticas de protección diferentes y alternativas en respuesta a la marginación de la que ha sido víctima por parte de la sociedad, las instituciones y de las religiones tradicionales. Ritos como el de María Salomé o el de Julio Garavito hacen parte de estas formas de encomendarse a otras entidades poderosas. La decisión de transitar hacia otro género distinto al biológico y construir una nueva identidad conlleva, en la mayoría de los casos, rupturas drásticas con sus vínculos familiares y sus entornos de origen. La santería aparece entonces como otra práctica alternativa que permite establecer nuevos lazos familiares entre las mujeres trans: se convierten en madres, hermanas, madrinas o ahijadas las unas de las otras.

Las prácticas de protección van más allá de los rituales para adentrarse en los terrenos de la búsqueda de seguridad y protección oficiales, así como la protección “paraoficial” por medio de fundaciones y ONG, que los defiendan de los crímenes de odio y actos de violencia injustificados. En esa medida, la comunidad trans se ha encargado de tener una actitud firme y así, poco a poco construir un escudo legal, espiritual y colectivo que la defienda y dignifique ante dichos ataques y rechazo, dado su estado de total vulnerabilidad. El hecho de que la zona haya sido declarada como zona de alto impacto en la primera década del 2000 ha tenido unas implicaciones legales que pretenden otorgar unas garantías mínimas para poder ejercer la prostitución en el barrio.

Por otra parte, la Alcaldía del Distrito lanzó hace unos años el Plan Centro que busca “cambiarle la cara al centro”, mejorar las condiciones de infraestructura, habitabilidad y movilidad de la zona. ¿Qué implicaciones pueden tener para la comunidad trans dichos planes de renovación? ¿Qué pasará con los logros de empoderamiento territorial alcanzados por los habitantes del Barrio Santa Fe? Es entonces cuando la figura de María Salomé y el desplazamiento de su tumba se convierten en metáfora de la situación presente y posiblemente futura de las chicas trans que han sido empujadas a vivir dentro de los límites de la zona. María Salomé y las muchas versiones de su leyenda son un dispositivo poético que permite oír la pluralidad de voces que se superponen en el Barrio Santa Fe. Es la patrona de los marginados. Esta obra es una ofrenda para las chicas que han sido asesinadas por tener la valentía de asumirse y construirse tal cual y como lo han deseado. Voces que se tejen en leyendas, oraciones y rituales, voces que suenan por aquellas que fueron acalladas

y voces y cuerpos que dan cuenta de un territorio físico e inmaterial que se exhibe por las calles de una zona que provoca un alto impacto.